El verdadero amor, como cualquier otra droga fuerte crea  un habito, es aburrido; cuando se termina la historia del encuentro y el descubrimiento, los besos no tardan en marchitarse y las  caricias cansan… menos para los que comparten los besos, claro, y reciben y dan las caricias, mientras todos los sonidos y colores del mundo parecen intensificarse y avivarse a su alrededor. Tal como ocurre con todas las drogas fuertes, el amor  es solo interesante para quienes se convierten en prisioneros suyos.

Y  tal como ocurre con cualquier droga fuerte crea habito, el amor es peligroso.

  • SK, “Mago y Cristal, La Torre Oscura IV”